Si empezaste el 28 de septiembre, hoy es 1 de octubre. Descargar el audio (MP3)
1 · Oración de entrada
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
¡Oh Madre y clementísima Virgen del Rosario! Vos que plantasteis en la Iglesia, por medio de vuestro privilegiado hijo Domingo, el místico árbol del Santo Rosario, haced que abracemos todos tu santa devoción y gocemos su verdadero espíritu; de suerte que aquellas místicas rosas sean en nuestros labios y corazón, por los pecadores medicina y por los justos aumento de gracia. Amén.
♥ Pedir aquí con confianza la gracia que se desea obtener con esta novena.
Rezar la oración del día que corresponda.
2 · Día cuarto: El Señor es contigo
«La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”.»— Mt 1, 23
Reflexión
Dios está en todas partes, pero en María estuvo de un modo único: nueve meses en su seno. Y quiere estar también en nosotros, sobre todo cuando comulgamos. La oración de hoy nos hace ver que para recibirle hace falta un corazón limpio. Pedimos a la Virgen, la más pura, que nos ayude a limpiar el nuestro.
Oración del día
«El Señor es contigo». ¡Oh Santísima Virgen! Aquel inmenso Señor, que por su esencia se halla con todas las cosas, está en Vos y con Vos por modo muy superior. Madre mía venga por Vos a nosotros. Pero ¿cómo ha de venir a un corazón de tan poca limpieza, aquel Señor, que para hacernos habitación suya, quiso con tal prodigio, que no se perdiese, siendo Madre vuestra virginidad? ¡Oh! muera en nosotros toda impureza para que habite en nuestra alma el Señor. Amén.
3 · Oración de salida
Oraciones finales
Rezar tres Avemarías y Glorias en reverencia de las tres órdenes de misterios del Santo Rosario.
Terminar con la siguiente oración:
¡Oh Santísima Virgen, Madre de Dios, dulce refugio y consuelo piadoso de todos los afligidos! Por aquella confianza y autoridad de Madre con que podéis presentar nuestros ruegos al que es árbitro soberano de nuestro bien empeñad una y otra en favor nuestro. Conseguidnos el reformar con el Santo Rosario nuestras vidas, estudiando en tan dulce libro la fiel imitación de vuestro Hijo Jesús, hasta que podamos adorarlo y amarlo por todos los siglos de los siglos. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
La versión completa trae un día por página con casillas de «rezado», el recuadro «Mi petición», una pregunta y un propósito cada día, y la versión imprimible con un código QR en cada día. Ver la novena completa