1 · Oración de entrada
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Oración a maría desatanudos para todos los días
Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, que con tu «sí» humilde desataste el nudo de la desobediencia que nos ataba al pecado: vuelvo a ti con confianza de hijo. Tú conoces los nudos de mi vida, los que yo mismo he apretado y los que otros han dejado en mi historia; los que se ven y los que llevo escondidos en el corazón.
Pongo esta cinta en tus manos, que nunca tienen prisa ni se cansan. Deshaz con paciencia lo que yo no sé desatar. Donde hay rencor, pon perdón; donde hay miedo, confianza; donde hay confusión, luz; donde hay división, unidad. Y enséñame a esperar, sabiendo que en tus manos ningún nudo es demasiado fuerte para la gracia de tu Hijo. Amén.
♥ Presenta ahora a la Virgen, con sencillez, el nudo que quieres que desate en esta novena.
A continuación, se reza la oración del día correspondiente.
2 · Día séptimo: Los hijos que se alejaron
«Estando él todavía lejos, lo vio su padre y, conmovido, corrió a su encuentro.»— Lc 15, 20
Reflexión
Pocas cosas duelen tanto a unos padres o abuelos como ver a un hijo lejos: de casa, de la fe o del buen camino. Las adicciones, las malas compañías o simplemente la indiferencia hacia Dios son nudos que no podemos desatar a la fuerza. María también buscó a su Hijo con angustia durante tres días. Le entregamos a nuestros hijos y nietos, y seguimos esperando como el padre del hijo pródigo.
Oración del día
Madre que buscaste a tu Hijo perdido, mira a los hijos que se han alejado. No les dejes solos en su camino; ponles delante personas buenas y desata los nudos que les atan. Y a nosotros danos paciencia, esperanza y los brazos siempre abiertos. Amén.
3 · Oración de salida
Un misterio del rosario
Contempla en silencio un misterio de la vida de Jesús y de María, y reza:
Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.
Bajo tu amparo
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!
María, que desatas los nudos, ruega por nosotros.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
La versión completa trae un día por página con casillas de «rezado», el recuadro «El nudo que le entrego», una pregunta y un propósito cada día, y la versión imprimible con un código QR en cada día. Ver la novena completa