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Novena a San José · Día 4 de 9

La profecía de Simeón

Texto completo y audio del día cuarto

Escuchar el día 4 completo · Este audio lee el texto de abajo, con pausas para rezar

Si empezaste el 10 de marzo, hoy es 13 de marzo. Descargar el audio (MP3)

1 · Oración de entrada

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración preparatoria

Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María, Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos, a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

♥ Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.

A continuación, rezar la oración del día que corresponda.

2 · Día cuarto: La profecía de Simeón

«Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel.»— Lc 2, 34

Reflexión

En el templo, el anciano Simeón anunció a María y a José que el Niño sería signo de contradicción. José guardó en su corazón aquella pena, sabiendo que el Hijo que cuidaba tendría que sufrir. Pero Dios le consoló mostrándole el fruto de ese sufrimiento: la multitud de los que se salvarían. Nuestras penas también pueden dar fruto si las unimos a las de Jesús.

Oración del día

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tú sirves, no de ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria.

3 · Oración de salida

Oración final para todos los días

Oh custodio y padre de vírgenes San José, a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

Jesús, José y María, os doy mi corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona. Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba, de José.

V. San José, ruega por nosotros.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Oración. Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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La versión completa trae un día por página con casillas de «rezado», el recuadro «Mi petición», una pregunta y un propósito cada día, y la versión imprimible con un código QR en cada día. Ver la novena completa