1 · Oración de entrada
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Novena al padre celestial, pidiendo por el nombre de su hijo jesús
¡Oh Dios Omnipotente y bondadoso!; vednos postrados a vuestros pies para imploraros misericordia y perdón por nuestros muchos pecados. ¿Quiénes somos nosotros para aparecer ante Vos y mucho menos para pediros gracias? Acordaos, sin embargo, que dijisteis: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá»; y en otra parte: «Pedid por el nombre de Jesús y todo se os concederá.» Llenos de fe y confianza en vuestras palabras, os suplicamos nos concedáis la gracia…
♥ Pedir aquí la gracia que se desea obtener con esta novena.
Por este mismo nombre os pedimos perdón de nuestras culpas, gracia para vencernos, generosidad en vuestro servicio, constancia en el bien obrar y llegaros a amar en la tierra cuanto es posible a una miserable criatura. Concedednos, os lo suplicamos de nuevo, la gracia que solicitamos en esta novena.
V. ¡Oh Padre celestial!
R. Escuchad nuestras súplicas por el nombre de vuestro Hijo Jesús.
(repetir 5 veces)
Oración
¡Oh Dios que quisisteis glorificar el nombre de vuestro Hijo, prometiendo conceder cualquiera cosa que por Él se os pidiera! Acordaos de vuestra promesa, ya que en ella tenemos puesta toda nuestra confianza, y concedednos el favor que solicitamos. Ciertos estamos de alcanzarlo, porque creemos firmemente que antes pasarán los cielos y la tierra que deje de cumplirse la menor de vuestras palabras. Gracias sean dadas ya desde ahora a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo, porque nos han socorrido. Amén.
A continuación, se medita la reflexión del día.
2 · Día quinto: Providencia del Padre
«Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, y vuestro Padre celestial los alimenta.»— Mt 6, 26
Reflexión
Nos preocupamos por muchas cosas: el trabajo, la salud, los hijos, el dinero. Jesús no nos dice que no trabajemos, sino que no vivamos angustiados, porque tenemos un Padre que sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos. La confianza en su providencia da mucha paz.
3 · Oración de salida
Terminada la reflexión del día, se concluye santiguándose.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
La versión completa trae un día por página con casillas de «rezado», el recuadro «Mi petición», una pregunta y un propósito cada día, y la versión imprimible con un código QR en cada día. Ver la novena completa