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Novena a la Virgen Milagrosa · Día 2 de 9

Amemos a María por su incomparable santidad

Texto completo y audio del día segundo

Escuchar el día 2 completo · Este audio lee el texto de abajo, con pausas para rezar

Si empezaste el 18 de noviembre, hoy es 19 de noviembre. Descargar el audio (MP3)

1 · Oración de entrada

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oraciones preparatorias para todos los días

Jaculatoria. ¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!

Invocación. Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestro socorro y reclamado vuestra asistencia haya sido abandonado de Vos. Con esta confianza a Vos corremos, oh Virgen de las vírgenes; y, gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos postramos a vuestros pies. Oh Madre del Verbo, no despreciéis nuestras súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

A continuación, se lee la meditación del día.

2 · Día segundo: Amemos a María por su incomparable santidad

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»— Lc 1, 28

Meditación

¿Qué son todas las perfecciones naturales de María comparadas con su santidad? Llena de gracia la llamó el Arcángel para darnos a entender que la medida de la plenitud de Cristo no se derramó en su alma gota a gota, como sobre las de los demás mortales, sino que desde el primer momento de su existencia vino a envolverla cual en inmenso océano de perfecciones; atreviéndose a decir los Santos Padres que, aun cuando muchas almas justas han acumulado abundantes méritos, a todas sobrepujó María en su Concepción, y aun cuando la perfección de los espíritus angélicos sea una elevada montaña cuya cúspide no alcanzan nuestros ojos, sobre ella se sientan los fundamentos de la santidad de María, y aunque Dios se vea atraído por el perfume de la virtud de sus siervos, ama más la orla del manto de su Madre que todas las gracias y méritos de las demás criaturas.

¿Quién no deducirá de aquí deseos ardientes de amar y venerar a tan excelsa Señora? Yo al menos, Virgen Inmaculada, quiero ser vuestro perpetuo esclavo, no contentándome con un aprecio sensible y estéril, sino procurando hacer en todas mis obras vuestra santa voluntad, para merecer en todo tiempo vuestras bendiciones y participar algún día de vuestra gloria.

Para rezar hoy

Virgen llena de gracia: que mi amor por ti no se quede en palabras, sino que se note en cómo vivo cada día. Amén.

3 · Oración de salida

♥ Medítese lo dicho y, con entera confianza en la Santísima Virgen, pídase la gracia particular que se desee obtener mediante su intercesión.

Súplicas

Oh Madre del amor hermoso, purísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, inflamad nuestros corazones en el amor divino, para que insensibles a las cosas terrenas, solo suspiren por las celestiales y eternas.

Avemaría.

Oh refugio de pecadores, poderosísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, tened piedad de nuestras culpas y miserias y alcanzadnos la gracia de morir antes que pecar.

Avemaría.

Oh puerta del paraíso, dulcísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, concedednos la perseverancia en el bien, morir santamente y participar de vuestra gloria en los cielos.

Avemaría.

Ofrecimiento

Oh Milagrosa Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, prosternados a vuestras plantas os encomendamos nuestros corazones, nuestros afectos, nuestros intereses, la salud de nuestros cuerpos, la salvación de nuestras almas, la paz de nuestras familias y el bienestar de nuestro pueblo. Velad por nosotros desde los cielos, apartadnos de todo peligro, endulzad nuestros pesares, santificad nuestros trabajos y colmadnos de vuestras gracias y virtudes, oh siempre Virgen y siempre Madre y siempre buena, María.

V. Oh María sin pecado concebida.

R. Rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

Oración final

Jesús, Dios nuestro, que quisiste esclarecer a tu bienaventurada Madre, la Virgen María, Inmaculada ya desde su origen, con multitud de milagros: concédenos que por la invocación constante de su patrocinio consigamos las eternas alegrías del cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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La versión completa trae un día por página con casillas de «rezado», el recuadro «Mi petición», una pregunta y un propósito cada día, y la versión imprimible con un código QR en cada día. Ver la novena completa