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Novena a la Virgen Milagrosa · Día 3 de 9

Amemos a María, que cooperó a nuestra redención

Texto completo y audio del día tercero

Escuchar el día 3 completo · Este audio lee el texto de abajo, con pausas para rezar

Si empezaste el 18 de noviembre, hoy es 20 de noviembre. Descargar el audio (MP3)

1 · Oración de entrada

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oraciones preparatorias para todos los días

Jaculatoria. ¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!

Invocación. Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestro socorro y reclamado vuestra asistencia haya sido abandonado de Vos. Con esta confianza a Vos corremos, oh Virgen de las vírgenes; y, gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos postramos a vuestros pies. Oh Madre del Verbo, no despreciéis nuestras súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

A continuación, se lee la meditación del día.

2 · Día tercero: Amemos a María, que cooperó a nuestra redención

«Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.»— Jn 19, 25

Meditación

No es sólo la consideración de las perfecciones y gracias de María lo que nos induce a amarla, es también el agradecimiento al sin igual beneficio que de tales perfecciones se nos ha derivado. Hijos de ira, descendientes de un padre proscrito, aún gemiríamos bajo el más abyecto de los cautiverios, si Dios en su infinita misericordia no hubiese determinado salvarnos, sirviéndose del pie virginal de esta Inmaculada Criatura para asestar el golpe de gracia que derribase de su trono a nuestro infernal tirano.

Salve, pues, Virgen invicta, clamaremos una y mil veces, que comenzasteis con vuestra Concepción a triunfar de Lucifer; salve, brillante aurora, que anunciasteis el día de nuestra libertad; salve, arca de la alianza, que guardasteis en vuestro casto seno el alimento que nos había de dar la vida; salve, Madre de Jesucristo, que en el Calvario cooperasteis con vuestra sangre y con vuestros dolores a la obra de nuestra redención. ¿Cómo no amaros, Virgen gloriosa, si por vuestra mediación hemos recibido todos los bienes? ¿Cómo no sacrificarnos por Vos, si por amor nuestro dejasteis sacrificar a vuestro Hijo, y sufristeis de buen grado los mayores tormentos? Quiero amaros, Señora, quiero ser vuestro en el tiempo y en la eternidad.

Para rezar hoy

Madre dolorosa, que estuviste junto a la cruz de tu Hijo: gracias por tu amor hasta el final. Quédate también junto a mis cruces. Amén.

3 · Oración de salida

♥ Medítese lo dicho y, con entera confianza en la Santísima Virgen, pídase la gracia particular que se desee obtener mediante su intercesión.

Súplicas

Oh Madre del amor hermoso, purísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, inflamad nuestros corazones en el amor divino, para que insensibles a las cosas terrenas, solo suspiren por las celestiales y eternas.

Avemaría.

Oh refugio de pecadores, poderosísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, tened piedad de nuestras culpas y miserias y alcanzadnos la gracia de morir antes que pecar.

Avemaría.

Oh puerta del paraíso, dulcísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, concedednos la perseverancia en el bien, morir santamente y participar de vuestra gloria en los cielos.

Avemaría.

Ofrecimiento

Oh Milagrosa Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, prosternados a vuestras plantas os encomendamos nuestros corazones, nuestros afectos, nuestros intereses, la salud de nuestros cuerpos, la salvación de nuestras almas, la paz de nuestras familias y el bienestar de nuestro pueblo. Velad por nosotros desde los cielos, apartadnos de todo peligro, endulzad nuestros pesares, santificad nuestros trabajos y colmadnos de vuestras gracias y virtudes, oh siempre Virgen y siempre Madre y siempre buena, María.

V. Oh María sin pecado concebida.

R. Rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

Oración final

Jesús, Dios nuestro, que quisiste esclarecer a tu bienaventurada Madre, la Virgen María, Inmaculada ya desde su origen, con multitud de milagros: concédenos que por la invocación constante de su patrocinio consigamos las eternas alegrías del cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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La versión completa trae un día por página con casillas de «rezado», el recuadro «Mi petición», una pregunta y un propósito cada día, y la versión imprimible con un código QR en cada día. Ver la novena completa