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Novena a la Virgen Milagrosa · Día 8 de 9

A María deben recurrir las almas tibias

Texto completo y audio del día octavo

Escuchar el día 8 completo · Este audio lee el texto de abajo, con pausas para rezar

Si empezaste el 18 de noviembre, hoy es 25 de noviembre. Descargar el audio (MP3)

1 · Oración de entrada

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oraciones preparatorias para todos los días

Jaculatoria. ¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!

Invocación. Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestro socorro y reclamado vuestra asistencia haya sido abandonado de Vos. Con esta confianza a Vos corremos, oh Virgen de las vírgenes; y, gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos postramos a vuestros pies. Oh Madre del Verbo, no despreciéis nuestras súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

A continuación, se lee la meditación del día.

2 · Día octavo: A María deben recurrir las almas tibias

«Porque eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.»— Ap 3, 16

Meditación

¡A qué triste estado de postración se ve reducida un alma tibia! ¡Con cuánta verdad puede de ella decirse que es desgraciada y miserable, y pobre, y ciega, y desnuda! Sus buenas obras carecen de mérito por no estar informadas de pureza de intención: sus continuos pecados veniales van secando el manantial de las gracias e incitan a Dios a vomitarla de su boca, y lo más lamentable de todo es que se ve arrastrada, sin sentirlo, al endurecimiento y la impenitencia, como se ven caer en el sepulcro ciertos enfermos atacados de dolencias crónicas que secretamente minan su organismo, sin que se note necesidad de aplicarles conveniente remedio.

Abre los ojos, alma tibia; date cuenta de tu terrible enfermedad; acude a la que, con justicia, llamamos salud de los enfermos, suplicándole tu curación, y, a poco que excites tus deseos de amarla con más ardor y generosidad y de animar tu languidez y decaimiento, podrás decir con San Alfonso: «En Vos confío, Madre de Dios; estoy enfermo, pero Vos, Médico celestial, podéis curarme; estoy débil, pero vuestra ayuda, Virgen invicta, me devolverá la fortaleza; todo lo espero de Vos, porque todo lo podéis con Dios».

Para rezar hoy

Salud de los enfermos, cura la tibieza de mi alma: enciende otra vez en mí el amor a tu Hijo y las ganas de rezar. Amén.

3 · Oración de salida

♥ Medítese lo dicho y, con entera confianza en la Santísima Virgen, pídase la gracia particular que se desee obtener mediante su intercesión.

Súplicas

Oh Madre del amor hermoso, purísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, inflamad nuestros corazones en el amor divino, para que insensibles a las cosas terrenas, solo suspiren por las celestiales y eternas.

Avemaría.

Oh refugio de pecadores, poderosísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, tened piedad de nuestras culpas y miserias y alcanzadnos la gracia de morir antes que pecar.

Avemaría.

Oh puerta del paraíso, dulcísima María, por la manifestación de vuestra santa Medalla, concedednos la perseverancia en el bien, morir santamente y participar de vuestra gloria en los cielos.

Avemaría.

Ofrecimiento

Oh Milagrosa Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, prosternados a vuestras plantas os encomendamos nuestros corazones, nuestros afectos, nuestros intereses, la salud de nuestros cuerpos, la salvación de nuestras almas, la paz de nuestras familias y el bienestar de nuestro pueblo. Velad por nosotros desde los cielos, apartadnos de todo peligro, endulzad nuestros pesares, santificad nuestros trabajos y colmadnos de vuestras gracias y virtudes, oh siempre Virgen y siempre Madre y siempre buena, María.

V. Oh María sin pecado concebida.

R. Rogad por nosotros que recurrimos a Vos.

Oración final

Jesús, Dios nuestro, que quisiste esclarecer a tu bienaventurada Madre, la Virgen María, Inmaculada ya desde su origen, con multitud de milagros: concédenos que por la invocación constante de su patrocinio consigamos las eternas alegrías del cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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La versión completa trae un día por página con casillas de «rezado», el recuadro «Mi petición», una pregunta y un propósito cada día, y la versión imprimible con un código QR en cada día. Ver la novena completa